En una publicación que sorprende más por el idioma que por el contenido, La Libertad Avanza de Villa Gesell —encabezada por Javier Russo— comunicó en perfecto inglés su encuentro con representantes de la comunidad boliviana.
¿Un intento de internacionalización de la campaña local o simplemente el reflejo de un proyecto que piensa en Villa Gesell como si fuera Miami?
Más allá de la postal, el texto deja entrever algo más que un simple “intercambio de ideas”: ¿se está gestando un acuerdo electoral entre los libertarios geselinos y una de las comunidades migrantes más numerosas de la ciudad? La pregunta no es menor si se recuerda que el propio presidente Javier Milei impulsó discursos y medidas abiertamente antimigrantes desde el inicio de su gestión. ¿Cómo se explica entonces esta súbita vocación integradora? ¿Vale todo por un voto más?
La incongruencia es evidente: el mismo espacio político que propone cerrar fronteras, eliminar derechos sociales y demonizar a los sectores populares, hoy posa junto a dirigentes migrantes con la promesa de no dejar “una sola institución atrás”.
El contraste con el peronismo es nítido. Mientras que para el movimiento nacional y popular la inmigración latinoamericana ha sido históricamente una causa de integración, justicia social y ampliación de derechos, para los libertarios parece ser solo una oportunidad electoral, según convenga el contexto. Una vez más, el “mercado de ideas” del mileísmo cotiza en doble moneda.
En definitiva, si de “hacer grande a Villa Gesell” se trata, quizás convendría empezar por hablar en el idioma de su pueblo, respetar sus luchas históricas y no reducir la integración a un posteo oportunista.











