En su última intervención pública, el grupo autodenominado “Asamblea Vecinal en Defensa de la Duna y el Agua” ha decidido subir el tono del debate… y bajarlo gráficamente. Con una estética que recuerda más a una cartelera escolar que a un reclamo ambiental serio, acusan al municipio de Villa Gesell de violar una resolución de la Corte Suprema que —según ellos— prohíbe cualquier tipo de intervención en el médano costero.
Lo que omiten convenientemente es que dicha resolución se aplica a nuevas urbanizaciones y no a obras dentro del ejido urbano consolidado, donde el municipio actúa respetando los marcos legales vigentes. Pero claro, es más fácil agitar pancartas con dibujos de ojos redondos y manos desproporcionadas que leer fallos judiciales con seriedad.
El grupo se presenta como la última línea de defensa ante el malvado poder municipal. Con dibujos rudimentarios y arengas épicas, parecen más bien los Vengadores de la arena.
Si lo que buscan es movilizar voluntades, tal vez deberían cambiar el crayón por el Código Civil. Y si de cuidar el ambiente se trata, podrían empezar por cuidar la verdad.











