La ciudad balnearia abrió el ciclo de dos fines de semana largos con baja ocupación hotelera, clima inestable y economía débil; aunque la esperanza se mantiene en el próximo feriado.
Mar del Plata comenzó el primero de dos fines de semana largos con una ocupación hotelera entre el 35 % y 40 %, muy por debajo del 50 % previsto. Las razones: el feriado por el Día del Padre, un clima frío y lluvioso (temperaturas alrededor de 12 °C y cielo nublado), y la cercanía del feriado del Día de la Bandera, que dividió las escapadas. Además, una política económica nacional que fomenta los viajes al exterior, llevada a cabo por el Secretario de Turismo Daniel Scioli, quién expone sus contradicciones en cada acción que impulsa desde su cargo.
Muy a pesar de lo que sostiene el Intendente de Mar del Plata, Guillermo Moreno, el turismo en la región se encuentra duramente castigado. Históricamente mayo y junio son meses bajos, y este año se sumó una economía estancada que limita viajes, según Eduardo Mayer (UCIP). En 2023, en un contexto similar, la ocupación alcanzó el 70 % durante el segundo fin de semana; ahora las expectativas son más modestas.
Pese al arranque lento, hay esperanza: el Día del Padre reactivó el consumo en gastronomía y comercios, mientras las autoridades municipales y del sector hotelero confían en un repunte durante el fin de semana y el próximo feriado, articulando actividades culturales y espectáculos, entre ellos un show de Lali Espósito (a quién el propio Presidente de la Nación se encargó de defenestrar públicamente, no obstante el gobierno Libertario local confía que su show le otorgue el turismo que sus jefes políticos le sacaron con sus políticas económicas).
El clima y la economía opacan la apertura del ciclo de fines de semana largos en Mar del Plata, pero la agenda cultural y el empuje familiar del Día del Padre ofrecen un marco de moderado optimismo. El verdadero termómetro será el segundo fin de semana: si acompañan el tiempo y el bolsillo, podría recuperarse.











