En el ocaso del plazo para el cierre de listas en la provincia de Buenos Aires —que culmina el próximo sábado 19 de julio— el Partido Justicialista selló un acuerdo para distribuir las 29 bancas renovables: 11 para el Movimiento Derecho al Futuro, 11 para el cristinismo, y 7 para el Frente Renovador. Ese reparto, equitativo en dosis de poder, solo fija la cantidad de lugares “entrables”, no los nombres ni el orden concreto de los postulantes.
En Villa Gesell, bajo la mirada de Gustavo Barrera, intendente y figura del kicillofismo provincial, ese acuerdo se traduce en una mesa local donde la municipalidad debe garantizar integración partidaria, mientras el intendente aspira a encabezar la nómina en su territorio. La consigna es clara: “donde gobierna el peronismo, el intendente define”, siempre y cuando contemple los tres sectores provinciales.
Aunque en distritos como Morón —donde la tensión entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella redefine la rosca por horas — se vislumbran diferencias profundas, en Gesell hay indicios de una tregua disciplinada. Sin embargo, la armonía es frágil: faltan aún los nombres, el lugar de cada uno y las cabezas de lista.
Para el electorado local, suenan leyendas de distribución: ¿estará el intendente Barrera en la cima de la lista de senadores? ¿Qué peso tendrán las aspiraciones del cristinismo y el massismo? Todo será sellado en las próximas horas. En fuentes del distrito se cree que la próxima lista seria “más de lo mismo”, y no promete “máximo esfuerzo” para incluir a todos los sectores, pero la definición definitiva podría quedar en manos de la estructura provincial, si no se logra consenso local.











