Cuando el oportunismo se disfraza de cambio: la alquimia electoral del PRO y La Libertad Avanza en Gesell

Con un discurso dramático y tonos mesiánicos, Clarisa Armando lanzó su candidatura como parte del acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza en Villa Gesell. Sin embargo, el relato de unidad y esperanza esconde una operación de reciclaje político, sin ideas ni proyecto de ciudad.

La construcción electoral que encabezan Clarisa Armando y Javier Russo no es un gesto de grandeza, sino el síntoma de una oposición sin contenido que elige polarizar para tapar su vacío programático. El enemigo es el kirchnerismo, pero el plan de gobierno sigue ausente.

Un pacto de cartón: unión sin visión

Las recientes declaraciones de Clarisa Armando, candidata del flamante frente entre el PRO y La Libertad Avanza, buscan vender una épica de resistencia, de sacrificio y de redención. Pero tras el ropaje emocional, lo que emerge es una construcción política sin proyecto de ciudad, sin raíces territoriales y sin respuestas concretas para los problemas de Villa Gesell.

¿Unidad para qué?

Se habla de unidad como si fuera un fin en sí mismo, una especie de mandato moral dictado por los “vecinos que piden cambio”. Pero la verdadera unidad no se trata de juntar sellos ni repartirse lugares: se trata de construir ideas comunes, diagnósticos compartidos y soluciones viables. Nada de eso aparece en el relato de Clarisa.

Porque, ¿cuál es su propuesta concreta frente al déficit habitacional?
¿Cuál es su visión sobre el ordenamiento urbano, la planificación costera o el desarrollo económico sustentable?
¿Qué experiencia o compromiso territorial real tienen sus candidatos?

Lo que hay no es una plataforma, sino una sumatoria de broncas, coordinada desde Buenos Aires por actores que ven a Gesell como un tablero para acomodar fichas, no como una comunidad con historia, identidad y futuro.


¿El enemigo común justifica todo?

Clarisa sostiene que “todo empeoró” y que “la ciudad no da para más”. La frase es impactante, pero también vacía: no hay un solo dato, ni una propuesta, ni un plan. Solo catarsis.
La inseguridad se combate con prevención, inversión en infraestructura, profesionalización del control urbano y articulación judicial. No con slogans ni culpas al voleo.

Acusar al intendente de abandonar su gestión por su “ambición personal con Kicillof” no sólo es falaz, sino también hipócrita viniendo de sectores que han usado los cargos públicos para hacer campaña constante sin construir una sola política pública real.


¿Qué cambio proponen?

Hablan de “salir de la oscuridad” y “dar la cara”, pero no dicen una palabra sobre cómo hacerlo. Porque no tienen programa. Porque no tienen equipo técnico. Porque lo único que los une es el antikirchnerismo.

Esa no es una visión política, es una excusa para ocupar un cargo sin asumir compromisos profundos con la comunidad. Es marketing puro.

Y mientras tanto, las y los geselinos seguimos esperando dirigentes que nos hablen de urbanismo, de servicios, de salud, de educación, de ambiente. Que gestionen en lugar de gritar. Que propongan en lugar de acusar.

La alianza entre el PRO y La Libertad Avanza no es una “oportunidad histórica”. Es la reedición de un modelo de oposición vacío, reactivo, sin anclaje local, que repite fórmulas porteñas sin entender la complejidad de Villa Gesell.

El verdadero cambio no nace de la bronca, sino de la planificación. No surge del odio, sino de la construcción. No lo encarnan quienes recién se suman para figurar, sino quienes llevan años trabajando en silencio, entre planos, ordenanzas, vecinos y decisiones difíciles.

La ciudad merece mucho más que una foto de unidad.
Merece un proyecto real de futuro.