Un número creciente de personas mayores recurre al cannabis para tratar dolencias crónicas como el insomnio o el dolor. Sin embargo, nuevos estudios advierten sobre los peligros asociados a su consumo en esta franja etaria, desde caídas hasta riesgos cardiovasculares y deterioro cognitivo.
En Estados Unidos y Canadá, las visitas a emergencias por efectos adversos del cannabis se han multiplicado entre los mayores de 65 años. Investigaciones recientes vinculan su uso con un mayor riesgo de demencia, interacciones medicamentosas peligrosas y una percepción errónea de seguridad que preocupa a los expertos.
Una tendencia creciente, impulsada por la legalización
El uso de cannabis entre personas mayores de 65 años se ha disparado en los últimos años. Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine indicó que el 7% de los adultos mayores en EE. UU. reportaron consumo reciente de cannabis en 2023, frente al 4,8% en 2021. La legalización del uso recreativo en varios estados y la percepción de que es una alternativa “natural” para tratar enfermedades crónicas han impulsado esta tendencia.
No obstante, los expertos advierten que la evidencia sobre los beneficios terapéuticos del cannabis sigue siendo limitada, especialmente en adultos mayores, y que los riesgos pueden superar sus ventajas si no se usa con precaución.
Riesgos subestimados y efectos adversos
En California, las visitas a urgencias relacionadas con el cannabis en mayores de 65 años pasaron de 366 en 2005 a más de 12.000 en 2019, un aumento del 1.800%. En Ontario, Canadá, tras la legalización nacional del cannabis en 2018, las hospitalizaciones por intoxicación en esta franja etaria se multiplicaron por 26. El uso de comestibles —como gomitas o chocolates— es particularmente riesgoso, ya que su absorción más lenta puede inducir a consumir dosis excesivas sin advertir los efectos a tiempo.
“Los cerebros envejecidos son más sensibles a las sustancias psicoactivas”, advierte el geriatra y especialista en adicciones Benjamin Han, de la Universidad de California en San Diego. “Un adulto mayor que consume lo mismo que un joven puede experimentar efectos mucho más intensos y peligrosos”.
Relación con el deterioro cognitivo
Uno de los hallazgos más inquietantes proviene de un estudio canadiense publicado en JAMA Neurology, que encontró que los adultos mayores que habían requerido atención médica de urgencia relacionada con el cannabis tenían un 23% más de riesgo de desarrollar demencia en los cinco años siguientes, en comparación con otros pacientes de su misma edad y sexo. El riesgo era un 72% más alto respecto a la población general.
Aunque los estudios son observacionales y no demuestran causalidad directa, los especialistas consideran que se trata de señales de advertencia que no deben ignorarse.
Una industria que también apunta a los adultos mayores
La industria del cannabis ha comenzado a enfocarse en el segmento de consumidores de más edad, con descuentos especiales y programas de capacitación en centros de jubilados. Sin embargo, los expertos advierten que el marketing no debe reemplazar a la información médica seria y rigurosa.
“La rápida expansión del consumo de cannabis en Norteamérica ha superado el ritmo de la investigación científica sobre sus efectos”, señaló el investigador canadiense Daniel Myran. “Aún no podemos ofrecer guías claras sobre formas seguras de consumo, y eso nos coloca en un terreno incierto”.
Conclusión: educación, precaución y consulta médica
El cannabis puede ofrecer alivio a ciertos pacientes, pero su uso en adultos mayores debe estar guiado por criterios médicos. Iniciar con dosis bajas, evitar comestibles de alta concentración y consultar con un profesional de la salud son pasos fundamentales para reducir riesgos.
Mientras tanto, la evidencia científica continúa desarrollándose, dejando claro que, para los adultos mayores, el cannabis no es una panacea inocua.










