Fracaso legislativo: La Libertad Avanza no logra construir gobernabilidad y acumula derrotas en el Congreso

El espacio de Javier Milei encadena ocho reveses parlamentarios en lo que va del año. El supuesto nuevo orden que prometía eficiencia y transformación se estrella contra su propia incapacidad de diálogo y el rechazo generalizado de una sociedad que empieza a tomar conciencia del daño causado.

La Libertad Avanza no logra articular consensos y pierde poder real en el Congreso. Las iniciativas que buscaban imponer una reforma laboral regresiva, frenar obras públicas, recortar derechos y desregular al extremo la economía fueron frenadas por una oposición que se muestra cada vez más firme. El peronismo lidera una resistencia democrática que prioriza la justicia social y la soberanía nacional.

En lo que va del 2025, el oficialismo libertario ha cosechado ocho derrotas parlamentarias clave, un número que no solo desnuda la falta de muñeca política, sino también la distancia creciente entre el discurso incendiario del presidente Milei y las verdaderas urgencias del pueblo argentino.

Entre los reveses más notables se encuentran el rechazo al DNU 70/2023 en ambas cámaras, el fracaso del proyecto de Boleta Única —una maniobra con trasfondo deslegitimador del sistema electoral— y la negativa rotunda al intento de privatizar empresas estratégicas del Estado.

Tampoco prosperaron sus intentos de desguazar la obra pública, recortar subsidios esenciales, ni imponer una reforma laboral que pretendía retrotraer derechos conquistados durante décadas de lucha sindical y política. La oposición, con el peronismo al frente, supo interpretar el malestar social y decirle basta a un gobierno que se desentiende del federalismo y busca gobernar por decreto.

Lejos de encarnar una nueva política, Milei ha demostrado que no alcanza con gritar desde el atril ni con operaciones en redes sociales. La realidad exige gestión, acuerdos y sensibilidad, atributos que el oficialismo no muestra. La falta de gobernabilidad se traduce en ajuste, inflación y un Estado ausente.

Mientras tanto, el campo nacional y popular se reorganiza. Gobernadores, sindicatos, movimientos sociales y legisladores del peronismo siguen construyendo una alternativa que no solo frene el daño, sino que vuelva a poner en marcha un país con producción, trabajo y justicia social.