En un escenario que vuelve a tensionar al peronismo bonaerense, el jefe de Gabinete provincial, Carlos Bianco, encendió la alarma el viernes en Santa Clara del Mar (cerca de Mar del Plata) al exigir una lealtad incondicional a la figura de Axel Kicillof. Tras días de intentos de tregua y acercamiento entre las distintas corrientes del peronismo, su discurso sembró dudas sobre la posibilidad de consolidar una lista unificada para las elecciones provinciales de septiembre.
Bianco remarcó tres escenarios posibles: unidad total respaldando al gobernador, una lista única con representación plural o listas separadas. Con frases definitorias como:
La unidad requiere disciplina partidaria… […] ‘me tienen que bancar todo el día’”, dejó claro que la primera opción tiene condiciones estrictas.
Desde Lomas de Zamora, el intendente Federico Otermín insistió en la necesidad de mantener una postura conjunta: reivindicar a Cristina Kirchner, enfrentar al gobierno de Milei y respaldar la gestión provincial. Sin embargo, su moderación fue eclipsada por las exigencias de Bianco, alineadas con la estrategia de Kicillof.
Para el gobernador, la unidad sin disciplina “es la peor opción”, porque una lista fragmentada facilitaría el avance del oficialismo de Javier Milei en territorio bonaerense.
En Villa Gesell, esta tensión se siente en las filas del peronismo local, donde varios dirigentes consultados temen que la división genere un efecto dominó en el conurbano y en la Costa Atlántica. El ritmo de cierre de listas exige definiciones urgentes, y la próxima reunión del Movimiento Derecho al Futuro en La Plata será clave para dirimir si la Provincia logra un frente cohesionado o si se fortalecen escisiones internas.











