En los últimos días, el nombre de Javier Russo, jefe de la agencia PAMI en Villa Gesell y referente local de La Libertad Avanza, volvió a ocupar el centro de la escena pública. Esta vez, por el desvío de más de mil cápitas —es decir, fondos mensuales que PAMI transfiere para la atención médica de sus afiliados— desde el Hospital Municipal de nuestra ciudad hacia el Hospital de General Madariaga. Hablamos de aproximadamente 12 millones de pesos mensuales que, en lugar de reforzar nuestro sistema de salud local, terminaron beneficiando a un prestador de otra ciudad.
Russo respondió con un comunicado extenso, cargado de explicaciones técnicas y victimismo político, en el que intenta lavar su responsabilidad y presentarse como un gestor comprometido. Pero la realidad es clara: bajo su conducción, PAMI Gesell permitió que se transfirieran recursos fundamentales fuera del sistema de salud local, dejando a los jubilados sin respuesta adecuada en su ciudad. Y aún más grave: lo hicieron sin que los propios afiliados lo supieran, capitándolos compulsivamente en Madariaga, a 50 kilómetros de distancia. ¿Quién puede creer que un jubilado geselino recorrerá esa distancia para atenderse? Nadie.
Lo que Russo intenta disfrazar como un “error administrativo” no es otra cosa que una muestra más del ajuste brutal que su espacio político —La Libertad Avanza— lleva adelante a nivel nacional. Ajuste que golpea especialmente a los municipios y a los sectores más vulnerables. Mientras recortan coparticipación, congelan obras públicas, y mantienen a los jubilados con haberes de miseria, desfinancian hospitales públicos como el nuestro, derivando los recursos a sectores amigos, afines o privados.
El comunicado de Russo, plagado de contradicciones, intenta deslindar responsabilidades señalando que las cápitas se “mueven” desde la sede central de PAMI y que su agencia local no tiene información precisa. Sin embargo, reconoce que desde abril vienen realizando gestiones para revertir la situación. ¿Entonces sabían? ¿Actuaron tarde? ¿O simplemente intentan ponerle un parche a un escándalo evitable?
Además, acusa a otros actores políticos de “politizar el tema”, cuando en realidad fue su inacción y falta de transparencia lo que generó esta situación. Si tanto compromiso tiene con la salud pública, como afirma, ¿por qué no alertó al municipio ni a los concejales en cuanto se detectó el problema? ¿Por qué esperó a que otro intendente (el de Madariaga) hiciera pública la maniobra?
No podemos dejar pasar que quien hoy pretende presentarse como un gestor eficiente, responde a un proyecto nacional que desprecia la salud pública y los derechos de los adultos mayores. Russo es la cara local de un modelo que prioriza la rentabilidad por sobre el bienestar. Lo que pasó con las cápitas del PAMI no es un error aislado: es la expresión local de una lógica de ajuste y vaciamiento.
Desde Villa Gesell debemos exigir explicaciones claras, no excusas. Y más que eso: debemos defender con firmeza cada recurso que le pertenece a nuestra ciudad y a nuestros vecinos. La salud no es una variable de ajuste, y mucho menos un negocio.











